Puerto Ibáñez (Cuevas de Mármol) a La Junta

Posted by on 18/01/2012

Después de las maravillosas Cuevas de Mármol seguimos enfilando con rumbo norte. El siguiente hito en el camino fue la Paredón de las Manos antes de Coyhaique. Este atractivo esta indicado en el camino y es un corto desvío. Hay que pagar entrada y contratar un guía para llegar, en una caminata de algunos minutos, hasta el paredón rocoso de 30mts con improntas de manos.

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Las marcas corresponden casi todas a negativos de manos izquierdas hechas con una tintura ocre, con una data de miles de años (y pensar que nuestra casa se debe pintar cada 4 años porque la pintura se descascara). Vale la pena el desvío, aunque la pintura de la guanaca con crías mencionada en el cartel de la entrada no se encuentra ahí, sino a unos 6km de caminata.

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Pasamos a Coyhaique a recargar combustible y provisiones. Ahí nos enteramos de los bloqueos de carretera por parte de los pescadores y que no podía haber problemas con el combustible en la zona. Salimos de la ciudad alrededor de las 19:00 buscando camping; pero nos encontramos con que todos los de CONAF cierran a las 17:00 ¡con candado! Ninguna posibilidad de entrar o salir hasta el día siguiente, igual que un claustro. Los campings privados, que se supone están en la carretera entre Coyhaique y Aisén, no los vimos nunca, así es que nos quedamos a orillas de un camino secundario, al lado del río Simpson. Pedimos permiso a un lugareño con mirada errática y aliento alcohólico; pero amable.

Siguiendo camino al norte entramos al Parque Queulat, sin duda la joya de los parques en esta zona. La vegetación es impresionantemente densa y se vislumbran ventisqueros y cascadas entre el follaje.

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Esta vez pasamos con sol, no como nuestro viaje anterior hace 15 años atrás, en que andábamos en un Subaru J10 y llovió todo el camino. Eso sí, la huella sigue igual de estrecha y repleta de hoyos. Una prueba de resistencia para pasajeros y máquina. Sumado al tráfico de camiones con combustible que venían en contra: puerto Chacabuco cerrado por protestas y el combustible entraba por Chaitén. Mala señal!

En toda la pasada del Queulat paramos sólo una vez, ya que para un vehículo del tamaño del nuestro no hay realmente donde.

En el extremo norte del Parque Queulat se encuentra el Ventisquero Colgante, el cual vale la pena visitar con buen tiempo (no con lluvia, como en nuestro primer viaje). Un sendero lleva directamente al lago en el cual cae la cascada del ventisquero (alguien sabe como se llama ese lago?). Realmente impresionante y bastante fría el agua. Por lo que nos comentó el guarda parque existen huellas para hacer trecking por varios días. Vamos a tener que recordar esto para otro viaje.

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Siguiendo hacia el norte se bordea el golfo de Puyuhuapi hasta llegar al pueblo del mismo nombre Puyuhuapi. Se nota la influencia alemana en la arquitectura de las casas de madera antiguas y el orden del pueblo, fundado por colonos alemanes traídos de Checoslovaquia antes de la segunda guerra mundial, en un intento fallido de traer a más alemanes de esa región al sur. Hay un pequeño museo que muestra las penurias y el increíble empuje de estos colonos aislados y olvidados en el fin del mundo.

Ya que estábamos con bencina; pero bajos en agua para el camper, tratamos de comprar agua potable (de la manguera de jardín) del almacén local. Parecía un negocio de Ganar-Ganar: el almacenero tenía la manguera y el agua potable, nosotros el dinero y la necesidad. Sin embargo el negocio se fue por el caño porque al almacenero le pareció “muy complicado”! Esta fue la tónica en este viaje y en otros posteriores: es más difícil llenar el estanque con agua que con bencina. Voy a tener que inventar algo con una bomba de 12V para sacar agua de los ríos y llenar el estanque.

Bordeando la Reserva Nacional Rosselot, con el largo lago del mismo nombre, llegamos hasta La Junta: punto neurálgico para recargar combustible. Pero para nuestra sorpresa nos había alcanzado el desabastecimiento de combustible debido al bloqueo que estaban haciendo los pescadores: no había ningún tipo de combustible en la Copec de La Junta. Las opciones eran volver a Puyuhuapi o incluso Coyhaique, desviarnos hacia Futaleufú  en  la frontera con Argentina y comprar bencina “a la mala” (no hay bencinera oficial en Futaleufú) o seguir a Chaitén. Una rápida mirada a nuestro computador a bordo, el cual nos indica la autonomía y otra docena de parámetros, nos confirmó que podíamos llegar a Chaitén a 160km de distancia. Este aparato es un Ultragauge, el cual compré especialmente para el viaje y se ha pagado con creces.

Esa tarde alojamos en el Camping Los Avellanos, a orilla del camino. Algo ruidoso por los vehículos que pasaban; pero los dueños eran amables, tenía agua para recargar y no había mucho donde elegir.


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2 Responses to Puerto Ibáñez (Cuevas de Mármol) a La Junta

  1. Javier Garrido Stuardo

    Estimado, me he entretenido mucho leyendo tus historias a bordo de tu camper. Yo salgo en camper desde hace muuucho tiempo, comenzando en el de mis padres en mi época de estudiante, hasta ahora en que salgo con mi señora y mis hijos en el mío, y a veces en caravana con el de mis padres al lado nuestro. El lago al que te refieres en esta nota se llama laguna témpano. (Ya te imaginarás el porqué). Tuve la suerte de conocer este lugar hace ya casi 20 años…, y de darme una ducha con agua fría (sacada de la laguna) en el camping de Conaf, pues no había otra posibilidad. Aún recuerdo el dolor de cabeza al sentir el chorro de agua helada…
    Muchos saludos y felicitaciones por tu blog. Quedo a tu disposición para cualquier información en la que te pueda ser útil. Soy aficionado al montañismo y tengo la suerte de conocer casi todos los rincones de este maravilloso país.
    Suerte!!!

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