Primera salida para probar

Posted by on 14/08/2011

Este fin de semana decidimos probar la camioneta y aprender a usar el Camper en un viaje a las playas entre Los Vilos y Tongoy.

Wieder raus aus Puerto Oscuro

El clima no era como para bañarse, pero tampoco iba a llover. Cargamos en el camper agua, comida, nueva batería, ropa y partimos. Al manejar la F350 en la ciudad da la impresión de estar moviendo una casa por las calles, sin espacio para error; pero en carretera es otra cosa, aunque le falta notoriamente potencia en las subidas. Lo que aún me pone nervioso es pasar debajo de ramas muy bajas y al lado de vehículos pequeños. Los podría aplastar sin verlos.

Nuestro primer intento de encontrar una playa para acampar fue en Puerto Oscuro, después del peaje en Canela. Si uno no pregunta es imposible encontrar la bajada a la caleta: es un portón de madera sin cartel. Simplemente hay que abrir y pasar. Bonito camino con eucaliptos a orillas de un humedal y arroyo, pero bastante estrecho para nuestro camper. El último tramo es una bajada en que solamente cabe la camioneta, cerro a un lado y precipicio al otro. Menos mal que no nos tocó alguien subiendo!

 

Como no encontramos un buen lugar donde quedarnos en Puerto Oscuro volvimos hasta Pichidangui, al ya conocido y excelente camping Bahía Marina. Al llegar descubrimos que el refrigerador se había comido todo la batería al estar funcionando en modo 12V. Nada extraño si consume 10 Amperes; pero también descubrimos que el sistema eléctrico del camper no esta unido al de la camioneta, lo que implica que la batería no se carga cuando el motor de la camioneta anda. La baja de voltaje provocó que se dispararan las alarmas de CO y gases combustibles, por lo que el ruido en el camper era insoportable. Conectarlo a 220VAC tampoco sirvió, ya que el conversor/cargador AC/DC, que pasa primero por un transformador, tampoco funciona bien. O sea hay harto trabajo por hacer!

Camping Bahía Marina bei Pichidangui

El último día, cuando ya estábamos camino a casa, decidimos espontáneamente entrar al pueblo costero de La Ballena. Recorrimos un camino a orilla del mar y decidimos espontáneamente quedarnos una noche más, estacionados sobre un promontorio con hermosa vista al mar. Ahí nos reconciliamos con el Camper. No importan las fallas que pueda tener, dormirse y despertar con vista al mar, y no pasar frío mientras afuera sopla el viento lo compensan con creces.

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Letzter Abend in La Ballena

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